Adivina adivinador, el género gramatical en español

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Por Georgina Palencia.

Si eres estudiante de español tal vez te hayas preguntado, o le hayas preguntado a tu profesor qué es lo más difícil de aprender del sistema del español. Nuestra respuesta es:

-la cantidad y uso de pronombres,
-la cantidad de conjugaciones de los diferentes tiempos de los verbos,
-el género y la concordancia.

De inmediato, al responder, agregamos:
Los dos primeros se aprenden en el progreso de niveles de complejidad, con calma y paso a paso. Vamos haciendo develaciones, explicaciones, y práctica.

El tercero, el género y su concordancia, si bien es cierto que tiene principios gramaticales que hay que conocer, no será sino con la identificación y uso de la palabra como se registrará en la memoria con el género que le corresponde. Así que muchas veces el estudiante sentirá certezas, pero otras veces desconsuelo porque parecerá que tendrá que encender el adivinador.

¿De dónde provienen las certezas?

De darle al estudiante información clave para comprender las características del género en español. Y para eso, y que te pueda servir a ti también, exponemos aquí esas claves. Te recomendamos que utilices este material para estudiar y comprender las distinciones tan particulares que tiene el género en español.

¿Para qué sirve el género?
En español el género sirve para diferenciar entre el masculino y el femenino.

¿Pero la diferencia entre masculino y femenino es de género gramatical o de género humano o sexual?
La marca gramatical de género tiende a identificar también el género humano, pero muchas veces, tanto en sustantivos como en adjetivos, no existe tal coincidencia o, en el caso de los adjetivos no admiten flexión de género. Ejemplo: el hombre inteligente, la mujer inteligente. Y cuando no se trata de sustantivos que designan no humanos es solamente gramatical la función de género. Ejemplo: las flores. El sustantivo flores es femenino y muchas flores son de género gramatical masculino, eso no quiere decir que haya flores de sexos diferentes. La marca de género no es una marca de sexo.

¿Sólo hay dos tipos de género: femenino y masculino?
Los dos géneros gramaticales del español son femenino y masculino pero en la clasificación de los nombres hay también otros cuatro géneros: el común, el epiceno, el ambiguo y el neutro. Y esas clasificaciones regulan también las marcas o no del género, aquí te la vamos a dar.

¿Por qué es tan reiterativa la marca de género en español, no es suficiente sólo una vez?
Es una de las características de la sintaxis del español: la necesaria marca del género en cada uno de los elementos del sintagma nominal: artículo, sustantivo y cuantas veces se describa con un adjetivo, éste deberá también tener su respectiva marca. Aunque en otras lenguas sólo una vez sea necesario, o incluso ninguna vez, en el español se reitera obligatoriamente.
Y algo curioso que es norma es que cuando hay más de un nombre y alguno es masculino y otro femenino la concordancia es siembre en masculino: los edificios de apartamentos, los parques y las casas de esa ciudad son muy bonitos.

Finalmente, ¿cómo sabemos si es femenino o masculino?

Son sustantivos masculinos:
• Casi, léase bien: casi, todas las palabras que terminan en -o.
Algunas palabras que terminan en otras vocales o consonantes.
• Los nombres relacionados con la geografía: ríos, montes, volcanes, istmos, canales: el Amazonas, el Everest…
• Los meses y los días de la semana: Fue un diciembre muy lluvioso, el marzo ventoso.
• Casi todos los vientos: el siroco, el levante, el poniente, el terral, etc.
• Los puntos cardinales: el norte, el sur, el este, el oriente, el oeste, el este, etc.
• Los números: el siete, el doce, etc.

Son sustantivos femeninos:
• Casi, léase bien: casi, todas las palabras que terminan en -a.
Algunas palabras que terminan en otras letras vocales o consonantes.
• Las letras: la jota, la eme, etc.
• Hay nombres terminados en -a que pueden ser masculinos o femeninos según el significado: el cura/la cura, el cabeza/la cabeza, etc.

Pero atención, también necesitas información sobre los llamados comunes, epicenos, y ambiguos ¿qué son?

Son comunes:
• Los nombres que tienen una sola terminación y pueden usarse con el artículo masculino o femenino: el periodista/la periodista, el testigo/la testigo, el canciller/la canciller, etc.
• Casi todos los terminados en -ante y -ente: estudiante, atacante, saliente, paciente, gerente, etc, aunque algunos sí tienen femenino presidente/a, cliente/a, asistente/a.

Son epicenos:
Los nombres de animales que no cambian para el macho o la hembra: el ratón, la rata, la rana, el sapo, el jabalí, la tortuga, el águila, la llama. En estos casos, para diferenciarlos, se dice: ratón macho/ratón hembra, raya macho/rata hembra, águila macho, águila hembra, etc.

Son ambiguos:
Los nombres que admiten indistintamente el artículo masculino o femenino: el mar /la mar, el puente/la puente, el sartén/la sartén, etc. Pero, la verdad es que son muy pocos.

¿Y qué pasa con el género de los nombres de profesiones y de cargos?

Los nombres de las profesiones y cargos que tradicionalmente eran desempeñados sólo por hombres eran únicamente de género masculino. Algunos, cuando las mujeres hicieron esos trabajos, pasaron a ser de género común, y el tercer y último paso fue el desdoblamiento en género masculino y femenino: 1. el abogado, 2. el/la abogado, 3. el abogado/la abogada.
Ese último cambio todavía no ha terminado, pero los libros sobre el uso del español aconsejan que –especialmente en los nombres de profesiones y cargos terminados en -o— se usen las formas en femenino, terminadas en -a: el médico/la médica, el músico/la música.

¿Es el español una lengua machista?
No en nuestra opinión, y que nos perdonen las feministas. El masculino es el genérico en español y en las otras lenguas romances.
El masculino también funciona como “género no marcado”, es decir, si no se especifica, sirve para el masculino y para el femenino, y el femenino es un “género marcado”, es decir, sólo sirve para el femenino: “los maestros del colegio” incluye a los maestros y a las maestras, y “las maestras del colegio” sólo menciona a las maestras.

¿Cómo y cuándo formar el femenino desde la base del masculino?
Los nombres masculinos terminados en -o forman el femenino cambiando la –o por una –a: camarero/camarera, médico/médica, alumno/alumna, gato/gata.
Pero también hay femeninos con terminaciones especiales como los que se forman con las terminaciones –ina, –esa o –isa: rey/reina, héroe/heroina, príncipe/princesa, conde/condesa, poeta/poetisa/, sacerdote/sacerdotisa, etc.

¿Si hay tantas respuestas claras para la identificación del género, por qué es una de las dificultades del español? Porque la última pregunta sería ¿Cuándo encender el adivinador?

Recuerdas arriba que recalcamos el casi, léase bien: casi, pues además de conocer y aplicar las normas que hemos expuesto, y poner mucha atención a toda la línea de concordancia debes saber que en este casi hay un mundo de adivinación necesaria pues no hay explicación alguna. Y ése es ´la mayor problema´, como dirían muchos estudiantes.
Problema, por ejemplo, tiene la característica vocal para resultar de género femenino, pero no lo es. Y no podríamos decir que es porque los hombres son los que dan problemas y por eso es masculina. Aunque lo usemos como mal chiste. No. Es que esa palabra, como muchas otras: sistema, situación, programa, etc. forman parte de ese mundo de la adivinación del género y es cuando le toca el turno al registro en la memoria.


Si eres estudiante de español, estas líneas, definitivamente, están hechas para ti, y si no hemos respondido algunas de tus preguntas, hazlas aquí.

¡Hasta pronto!

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